📉 Cambios recientes en el programa REPROCANN
En agosto de 2024, el Ministerio de Salud introdujo la Resolución 3132/2024, que establece nuevos requisitos para médicos y ONGs que participan en el programa REPROCANN.
Médicos: Ahora deben contar con una diplomatura o maestría específica en el uso medicinal del cannabis para poder prescribir.
ONGs: Deben estar registradas y habilitadas ante el organismo de inscripción y fiscalización correspondiente a cada jurisdicción.
Cultivadores solidarios: Se limita su capacidad a cultivar para un máximo de dos personas, incluyendo al propio cultivador.
Estas medidas han generado preocupación entre pacientes y organizaciones, quienes consideran que estas restricciones podrían dificultar el acceso al cannabis medicinal para quienes más lo necesitan.
🌱 Cultivadores que también son pacientes: El nuevo marco establece que un cultivador solidario que sea también paciente solo puede cultivar para sí mismo y una persona adicional. Esta medida reduce la posibilidad de compartir el cultivo con otros pacientes que lo necesiten, afectando directamente a quienes dependen del autocultivo para tratamientos terapéuticos.
🧪 Producción de aceites medicinales: La producción de aceites de cannabis medicinal enfrenta desafíos adicionales debido a la falta de una regulación clara para pequeños productores y cultivadores solidarios. A pesar de las capacitaciones ofrecidas, como las de la UTN, las exigencias actuales complican la producción a pequeña escala, empujando a muchos pacientes hacia el mercado ilegal.
⚖️ ¿Favorecimiento al mercado ilegal inseguro? Algunos sectores sostienen que el endurecimiento de los requisitos y la limitación en la cantidad de pacientes atendidos por un solo cultivador solidario terminan favoreciendo al narcotráfico. La falta de acceso legal y seguro al cannabis medicinal podría aumentar la demanda en el mercado negro, beneficiando a actores ilegales mientras los pacientes quedan desamparados.
🧭 Conclusión: Las nuevas medidas, lejos de favorecer el acceso seguro al cannabis medicinal, exponen una postura especulativa e inhumana que parece priorizar el control burocrático sobre el bienestar de los pacientes. En lugar de garantizar el acceso justo y equitativo, se restringen derechos y se abren puertas al mercado ilegal, afectando a quienes más necesitan estos tratamientos. La falta de sensibilidad hacia los usuarios medicinales sugiere una gestión que beneficia indirectamente al mercado ilegal inseguro, mientras los pacientes siguen esperando una política realmente inclusiva y empática.