En cosmética natural, solemos hablar mucho sobre ingredientes, activos y formulaciones, pero
hay un elemento que muchas veces pasa desapercibido: el envase.
Detrás de cada frasco, tubo o potecito hay decisiones que impactan directamente en la
sostenibilidad, la conservación del producto y la huella ambiental de toda la cadena.
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El envase no es un simple “contenedor”: forma parte del sistema de conservación y estabilidad
del cosmético.
Su función es proteger la fórmula de la luz, el oxígeno y la contaminación microbiana.
Un envase adecuado evita alteraciones en la textura, el olor y la eficacia del producto.
Dato técnico: ciertos activos naturales —como aceites vegetales o extractos ricos en
polifenoles— son sensibles a la oxidación, por lo que se recomienda envasarlos en materiales
opacos o ámbar.
Tipos de materiales más usados
1. Vidrio: resistente, inerte y totalmente reciclable. Ideal para aceites, sérums o productos
sensibles al calor.
○ Ventajas: no reacciona con los ingredientes.
○ Desventajas: mayor peso y riesgo de rotura.
2. Plástico (PET, PE, PP): ligero y económico. Algunos son reciclables, pero dependen del
sistema local de gestión de residuos.
○ Ventajas: menor huella de transporte.
○ Desventajas: riesgo de microplásticos si no se gestiona correctamente.
3. Aluminio o estaño: se usa en bálsamos o cremas. Protege de la luz y es infinitamente
reciclable.
○ Ventajas: alta durabilidad.
○ Desventajas: requiere revestimientos internos para evitar reacciones con el
contenido.
Dato técnico: cada material tiene una “vida útil ambiental” diferente, determinada por su
energía de producción, peso y posibilidad de reciclaje.
Más allá del reciclaje
Ser responsable no significa solo reciclar. Implica repensar todo el ciclo del producto: desde su
diseño hasta su descarte.
● Reutilizar: priorizar envases recargables o retornables.
● Reducir: evitar sobreempaques y materiales mixtos difíciles de separar.
● Rechazar: productos que no indiquen el tipo de material o su reciclabilidad.
En Argentina, cada vez más emprendimientos adoptan modelos circulares: sistemas de
devolución, envases compostables o de vidrio retornable.
Cada pequeña acción cuenta: lo que elegimos como consumidoras también impulsa el cambio
en toda la industria.
Etiquetas y símbolos que vale conocer
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Flechas de Möbius: indica que el envase es reciclable (no siempre que fue
reciclado).
Símbolo del contenedor tachado: recordatorio de no tirar en la basura común.
Número de resina plástica: dentro del triángulo, indica el tipo de plástico (1 PET, 2
HDPE, 5 PP, etc.).
Dato técnico: en cosmética, la combinación de materiales (por ejemplo, vidrio + bomba
plástica) puede dificultar el reciclado. Separar piezas antes de descartar mejora su
aprovechamiento.
Cuidar la piel y cuidar el planeta van de la mano.
Elegir cosmética natural también implica mirar más allá de la fórmula: preguntarse de dónde
viene, en qué está contenida y qué pasa después.
Cada envase cuenta una historia, y la nuestra puede ser más coherente, más consciente y
más circular.

